Pequeñas arqueologías del río Nora
Río Nora · Siero, Asturias
Una tarde de verano salí a recorrer los bordes del río Nora, en Asturias, junto al terreno donde estará mi nuevo taller. Vi varias bolsas de plástico atrapadas entre las piedras y me metí al río para quitarlas. Quería limpiar un poco ese tramo. No había planeado recolectar nada, pero una cosa fue llevando a la otra.
Algunas cosas estaban casi fosilizadas en las laderas del río, asomando; otras permanecían hundidas y relucían como si echaran chispas. Encontré un tambor de lavarropas con pies, restos de un triciclo, tejas antiguas, azulejos, ladrillos, caucho craquelado, cristales, metales, una zapatilla y ropa de obra. El tambor me gustó especialmente: alguien ya lo había rescatado, le había puesto patas y, después de darle otra vida, volvió a descartarlo.
También encontré una bolsa de obra teñida por los pigmentos del río y una antigua bolsa de alimento para perros llena de arcilla compactada por acción del agua y el tiempo. Debajo de unas rocas había un trozo de plástico atascado que dejaba pasar el agua y retenía las partículas más finas de la corriente. Cuando lo levanté apareció una pella de arcilla negra, decantada y amasada lentamente por el río. Vaya a saber desde dónde venía y cuánto tiempo llevaba formándose allí.
Me entretuve recolectando, ordenando y fotografiando estas pequeñas arqueologías. Cada material hacía aparecer al siguiente y empezó a formarse un paisaje de materiales conectados. Ahora todo viaja al taller de Madrid para hacer pruebas y conocer sus posibilidades cerámicas, mientras el nuevo taller de Asturias empieza a tomar forma.
Pienso en Jane Bennett y en la disposición necesaria para dejarse sorprender por lo que aparece. La pregunta ya no es solamente qué puedo hacer con estos materiales, sino qué estuvieron haciendo hasta ahora y qué podremos hacer juntos.