Brenda Ranieri, Buenos Aires, 1988
Desde mi taller en Carabanchel, Madrid, trabajo en cerámica contemporánea como una práctica de investigación matérica y poética. Parto de la intuición de que naturaleza y ser forman parte de un mismo tejido vivo, en constante transformación.

Me interesa tensionar los materiales, llevarlos a sus bordes y mezclarlos con otros elementos naturales como el metal, generando formas y texturas que conectan lo íntimo con lo colectivo, lo común con lo extraño. En mi proceso, el azar es también una herramienta creadora: el horno participa como colaborador esencial y tiene siempre la última palabra.

Recojo y preparo arcillas locales para elaborar mis propias pastas, entendiendo este gesto como una forma de escucha al territorio y de activación de una memoria subterránea que la tierra resguarda. Cada pieza encarna huellas geológicas y afectivas que se revelan en el cruce entre tiempo, fuego y materia.

Concebida como una práctica situada y experimental, mi cerámica es un intento de relación y de escucha: entre cuerpo, entorno y materia, entre lo humano y lo no humano.