“La unión del agua y de la tierra da la pasta. La pasta es uno de los esquemas fundamentales del materialismo. Siempre nos ha parecido extraño que la filosofía haya desdeñado su estudio. En efecto, la pasta nos parece el esquema del materialismo verdaderamente íntimo en el que la forma aparece vaciada, borrada, disuelta. La pasta plantea pues los problemas del materialismo bajo formas elementales puesto que libera a nuestra intuición de la preocupación por las formas. El problema de las formas se plantea entonces en segunda instancia. La pasta nos da una experiencia primera de la materia. En la pasta, la acción del agua es evidente. Si el amasado continúa, el obrero podrá pasar a la naturaleza especial de la tierra, de la harina, del yeso, pero al comienzo de su trabajo, su primer pensamiento es para el agua, que es su primer auxiliar. Por la actividad del agua empieza la primera ensoñación del obrero que amasa. Tampoco hay que asombrarse de que el agua sea soñada entonces en una ambivalencia activa. No hay ensoñación sin ambivalencia, no hay ambivalencia sin ensoñación. Ahora bien, el agua es soñada a veces en su papel emoliente, a veces en su papel aglomerante. Enlaza y desenlaza. La primera acción es evidente. El agua, como decían los antiguos libros de química, ``tempera los demás elementos``. Destruyendo la sequedad —obra del fuego-es la vencedora del fuego; toma sobre el fuego un paciente desquite; apacigua el fuego y, en nosotros, calma la fiebre. Más que el martillo, aniquila las tierras, ablanda las sustancias. Luego, el trabajo de la pasta continúa. Cuando hemos podido hacer entrar realmente el agua en la propia sustancia de la tierra aplastada, cuando la harina ha bebido el agua y cuando el agua ha comido la harina, entonces comienza la experiencia del ``enlace``, el largo sueño del ``enlace”. El obrero que sueña con su tarea atribuye ya a la tierra, ya al agua ese poder de ligar sustantivamente, por la comunidad de lazos íntimos. En efecto, en muchos inconscientes el agua es amada por su viscosidad. La experiencia de lo viscoso alcanza numerosas imágenes orgánicas que ocupan permanentemente al trabajador en su larga paciencia mientras amasa.``
Bachelard, Gaston. “El Agua y los Sueños. Ensayo sobre la imaginación de la materia”. Capitulo IV. “Las Aguas Compuestas”.