Hangar reunió a nueve artistas de distintas generaciones en Artelier 21, un antiguo enclave portuario de Estepona transformado en laboratorio expositivo. Pintura, cerámica contemporánea, arte lumínico, abstracción y figuración convivieron en una propuesta que activó la memoria industrial del lugar y favoreció el intercambio entre prácticas emergentes y consolidadas.
Brenda Ranieri presentó Flores de hierro, una serie de vasijas de pasta refractaria, metal y esmaltes de formulación propia. Las obras traducen la tensión entre dureza y fragilidad mediante la imagen paradójica del hierro que florece. Su densidad material y la poética del forjado introducen la tradición artesanal dentro de un discurso contemporáneo ligado a la historia productiva del espacio.